lunes, 4 de abril de 2016

Planteando un punto de partida

Parece fundamental en el planteamiento de un proyecto (usando el modelo de ABP) que los alumnos tengan como objetivo una pregunta (amplia) a la que deban dar respuesta y que esa respuesta sea lo suficientemente amplia y atrayente para, por un lado, motivar a los estudiantes y, por otro, marcar un objetivo global que necesite un trabajo más o menos complejo que implique diferentes tareas y actividades, desarrolladas dentro o fuera del aula, más o menos colaborativas, virtuales o físicas. Son muchos aspectos los que hay que tener en cuenta, pero el esfuerzo que exige la preparación de este tipo de secuencias merece la pena por la motivación y el aprendizaje efectivo que implica para los alumnos.

Por mi parte, me he decantado por plantear un proyecto en clase de Cultura e Historia de España, del Currículo de las Secciones Bilingües en el exterior. El producto final que he pensado es un debate para el que los alumnos deberán ir muy preparados. Muy posiblemente este debate derive hacia la conveniencia de una monarquía o una república a partir de la figura de Carlos II, pero, para ello, debe existir una profusa documentación previa, que es la pretenderé trabajar a través diferentes tareas según el modelo FC, sobre este rey, sobre sus enfermedades y dolencias, sobre sus competencias y habilidades, pero también sobre los personajes que hicieron posible su reinado, los que reinaron en la sombra, las intrigas palaciegas en Europa al acercarse su muerte. Todo ello, contribuirá a enriquecer el conocimiento factual de los alumnos, puesto que el objetivo es utilizar estos argumentos para sostener sus opiniones.

Las aportaciones de mis compañeros en el tablón me han permitido ver diferentes formas de afrontar una secuencia basada en un proyecto desde muy diferentes materias, ajenas a las mías, pero con el punto en común de la búsqueda de un producto final conectado con el mundo real.



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